La gestión cultural es un inmenso reto. Para poder hacer comunidad, el gestor cultural necesita herramientas que lo guíen a encontrar las mejores maneras de ejecutar los procesos, y así, encontrar el éxito. Al instruirse y capacitarse en participación colectiva, como es el caso de estos cursos, se genera la enseñanza-aprendizaje y se obtiene retroalimentación.